martes, 30 de junio de 2009

El presente es la justificaión (pretexto de mi documento Recepcional): Protagonismo docente, ser y sentirse educador.

JUSTIFICACIÓN:

Mi documento surge a partir de una crisis, suscitada al incorporarme en el trabajo docente de séptimo y octavo semestre de la Licenciatura en educación preescolar realizado en un Jardín de niños; la intención de estas jornadas es acercarnos a condiciones reales de trabajo, de tal forma, que nos integremos a un equipo laboral, que en este caso está constituido por profesoras de la institución, directivo, padres de familia y alumnos, en el cual, me incorporo como una extraña, que llega a un lugar nuevo donde hay una organización, construido por sus integrantes y dispuesto de una manera que a ellos les resulta funcional.

En todo este proceso nace tal conflicto en el cual, como docente no me integro a esa realidad de manera grata, ya que mi enfoque profesional lo vislumbro completamente contrario ante lo que percibo y por tanto me resisto, mis actitudes comienzan a ser tales que sus integrantes me rechazan y no logro insertarme de manera placentera; de hecho se da todo un proceso de contrariedades y comienzo a sufrir cierto acoso profesional por parte del directivo, en tanto mi actitud se vuelve cada vez más negativa llevándome a una encrucijada de decidir entre rendirme frente a las circunstancias o abandonar la carrera.

Me percato de que todo esto está afectando mi persona y que tal vez existen competencias que debería movilizar para superar la problemática. Pero en esos momentos no me creía nada capaz de afrontar la realidad, encontraba un gran desajuste entre lo que yo conocía y lo que descubría; Perrenoud explicaría que eso es precisamente la competencia profesional, esa capacidad de organizar la realidad y el trabajo prescrito…Ya que la formación insiste, por un lado, en el aprendizaje de las reglas y su respeto y por el otro en la construcción de la autonomía y el criterio profesional, me parecía inaccesible a lograr ésta competencia profesional.

Por ello pensé necesario explorar las raíces de este desajuste. Entonces al reconocer la dinámica organizativa de la institución, distingo que tiene bastante peso la opinión del directivo y los docentes sólo se limitan a cumplir normas y a desarrollar su labor dentro del aula; esto atrajo de especial manera mi atención, ya que considero que la institución escolar la conozco en teoría, y no se parece a lo que vislumbré en este Jardín de Niños, puesto que a partir de lo que he revisado académicamente en los semestres anteriores, sobre todo en gestión escolar y las asignaturas de acercamiento a la práctica, he construido un panorama que observe desde fuera únicamente; porque no había estado dentro tanto tiempo como para reconocer todas sus características de funcionamiento con detalle y detectar su influencia en el rol docente.

Me doy cuenta que el escenario se percibe y se vive, es decir toda cultura institucional se hace vivencial y no siempre es congruente con todo lo que predica.

Definitivamente en este acercamiento a una institución de educación preescolar, la realidad fue un poco cruda , debido que al apreciarme ajena, no logre integrarme, ni trascender de manera favorable, sobre todo me sentía extraña ante procesos desconocidos como lo son: tomar acuerdos al azar, el atender sólo una opinión directiva como válida y dejar de lado procesos de comunidad educativa compartida; que construye y no sólo se deja dirigir, además de una evaluación en la que se pone en evidencia ante los otros las debilidades o fallas circunstanciales, sin provocar construcción de la práctica. ¿Será acaso que la realidad del docente define su rol? Esto me hizo dudar, si en realidad la docencia era lo que yo deseaba ejercer, porque no se parecía nada a lo que había construido, ya que ¿ante estas circunstancias posiblemente debía aislar mi propio modelo docente?

Durante este tiempo, percibí mi propia práctica como insuficiente, el no estar satisfecha con nada de lo que hacía para favorecer aprendizajes en los niños, que al final ante los ojos de una comunidad educativa no lograba nada y me degradaba cada vez más, simplemente ante ésta cultura institucional, me sentía confusa, inclusive todas mis acciones resultaban contraproducentes, como perder la orientación y guía de mi grupo, debido a mi actitud que se veía reflejada en todo momento: permisividad con los niños, la cual en realidad era apatía, desinterés y pocas expectativas de mi manera de guiar procesos de aprendizaje. Identifique que estas circunstancias afectaban mi rol docente y que en gran parte eran mi responsabilidad.

Esto es lo que me estaba sucediendo: “Mi vida docente se convirtió en un boceto de existencia. Era como si mi vista no captara los colores, como si mis oídos se cerraran a las palabras, como si mi vida profesional no me perteneciera. Me sentía como un actor ambiental de una lenta película muda en blanco y negro que parecía no tener fin.” (Celis, 1997, pp110)., me estaba rindiendo, había perdido las ilusiones de ejercer mi modelo docente, me dedicaba a hacer por cumplir, las circunstancias me estaban ganado, ¿Sería acaso que ésta es la realidad y no se puede cambiar?, ¿debería conformarme y adaptarme en vez de intentar incidir un poco?, ¿debería dejar de lado mi identidad docente y mi sentir como persona?

Finalmente, consideré que ser un docente, que nada solo contra corriente, únicamente agota y estresa, todo esto es reflejado en el aula de clases, en consecuencia no se puede ocultar lo que se vive en una institución, como el ser un elemento que no hace propias las creencias de un centro escolar, lo cual se puede convertir en un gran conflicto y atrapar en un enorme bache.

Esto me hizo tener la inquietud de indagar algunas incertidumbres principalmente: ¿Quién es el maestro? Tengo la inquietud de averiguar, lo que integra su trabajo pero sobre todo, qué lo conforma como tal, qué serie de cosas personales y profesionales afectan o benefician el desempeño de un docente y hacer una aproximación sobre ¿qué se demanda en un docente competente y que se solicita de este?, me cuestiono lo anterior a causa de que en ocasiones no parece suficiente una formación académica, para integrarse a la labor docente y tal vez pudiera suceder que el ser competente, se mida únicamente en situaciones especificas o sólo sean una serie de cosas aplicadas en toda circunstancia, ¿Qué modelo docente he construido?, porque me parece necesario analizar mi propio desempeño como profesora ¿Soy o sólo trabajo como maestro?, lo rescato porque en ocasiones, me he percatado que la profesión se convierte en un hacer por hacer, no en una carrera la cual se vive, ¿Cuál es la razón de ser maestro?, porque considero que parte del desempeño docente, pudiera tener influencia de si se es maestro por vocación o por necesidad.

Entonces pensé un poco en mi proceso de formación y distinguí que indirectamente la cultura institucional de la Normal, la cual viví en cierto momento, construyo parte de mi forma de pensar sobre funcionamiento de una institución, es decir uno termina suponiendo: en todo lugar los procesos se viven igual y a primera vista no se alcanza a comprender que todo organismo se ha construido de diferente manera; no me había percatado de mi formación en la Normal, la cual no sólo me formó en las aulas sino como una comunidad completa, es decir, construí la idea de asumir un rol docente dentro de una entidad educativa, de manera más participativa.

Como lo mencione anteriormente, ésta experiencia, tan heterogénea a la forma de distinguir al profesor dentro de una estructura escolar, con otras prioridades y formas de participación, me hicieron sentir muy insegura, deje de confiar en mí como docente, perdí la esperanza en los procesos de tal institución, que me pudiesen favorecer en mi formación y analicé que el sentirse completamente abatida en la propia vida escolar, puede marcar el rumbo de la carrera docente.

Para mí, tiene gran relevancia rescatar la importancia del rol docente, sobre todo la motivación del profesorado, debido a que estas situaciones de crisis, se pueden convertir en enormes conflictos o bien en fuentes de oportunidades, pero rescatando la relevancia de que la felicidad de los docentes es el motor de la enseñanza, qué el docente proyecta quién es, en todo momento y la manera de vivir su papel como educador.

Definitivamente recuperar ¿Qué elementos construyen a un docente competente?, para identificar las características de un profesor, que lo pueden favorecer a enfrentarse a la vida escolar y no desistir en sus objetivos a pesar de las circunstancias, los cambios y los enigmáticos escenarios que deba encarar. De tal forma vislumbrar la biografía profesional, en una constante construcción del modelo docente, encaminando la búsqueda de ser un profesional sin dejar de lado ser persona.

Con la intención de reconocer que el docente no se conforma unilateralmente, en el presente documento se tratara de tener una perspectiva amplia sobre los factores que afectan el rol docente.

La mirada hacia a dentro y hacia afuera como un todo en el todo, son referentes importantes para entender que, en muchas ocasiones el docente está atrapado en ambigüedades desde dentro hacia fuera.