martes, 18 de noviembre de 2008

EL ACTUAR DOCENTE;

ANTE TODO LA REFLEXION.

Anteriormente he mencionado la intención que cada docente dirige en su practica, que es de acuerdo a un fin determinado e identificar que de las acciones que realizamos están ocasionando la movilización de los saberes, tanto en nosotros como docentes en formación, como frente al grupo en el que nos desempeñamos. Esto requiere de cierta adquisición de competencias, competencias que no podemos dejar de lado si analizamos las finalidades de la educación.

Nuevamente abordare el tema sobre reflexión, y lo abordare por que la he encontrado como un método que permite la innovación de la acción educativa, en donde si también hablo de “acción” tengo que analizar cual ha sido la intención de lo que he estado haciendo, y si eso que he estado haciendo ha provocado una reacción, tanto en mi, como en mis alumnos, aunado a esto tengo que agregar que la reflexión se debe de realizar un con un sentido critico de nuestras propias experiencias, para favorecer eso que me (o nos hace) falta; la construcción de nuevos saberes.

Ahora bien, considero que todos o la mayoría de los docentes, desde el nuevo programa de educación preescolar (pep 2004) hemos encontrado el por que desarrollar competencias en los alumnos, pero también pienso que para promover estas competencias en los pequeños, hay otras mas que como docentes también debemos de adquirir nosotros, y no mencionare las de carácter metodológico, por que esas se alcanzan con el saber y con la practica, si no a las de sentido de tacto, de intuición, de adquirir una identidad y un habito como ejercicio permanente.

Resalto la necesidad de cuestionar nuevamente el curriculum, esto por que, es necesario estudiar y entender la ciencias humanas y sociales para posteriormente entender hacia donde queremos llegar, ya que también es claro que, curiosamente no en todas partes se pretende desarrollar profesores reflexivos, capaces de decidir y transformar la practica, y por que, hablando del trabajo real, no sabemos si el sistema educativo nos permitirá dar una opinión sobre lo que nosotros percibimos en lo que respecta al contexto que rodea y que influye en el aprendizaje de los alumnos, es por ello que he mencionado anteriormente que solo algunos docentes se les forma con ese sello particular que les permite entender y estructurar la distancia entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se pretende y lo que en la realidad se puede lograr.

Curiosamente he llegado al punto el cual es el propósito de este pequeño apartado, y es para dar cuenta, si verdaderamente lo que he dicho tiene concordancia con lo que he hecho. Abiertamente y tomando como punto los factores que menciona Dewey para poder reflexionar: mente abierta, honestidad y responsabilidad, diré que no, realmente no considero que mi actuar (retomando que en la definición de actuar intervienen ideas de proceso, formación y desarrollo que dan cuanta del alcance de competencias de un individuo) halla sido del todo bueno, aunque tampoco digo que del todo malo, esto lo considero por que aunque tenia bien presente de lo que pretendía favorecer en los alumnos (individuos constructores que dieran cuenta de un pensamiento en mas alto orden) se dio la situación de querer abordar varios temas que no se relacionaban con lo que se pretendía o, por que los registros hechos de las observaciones realizadas no me daban cuenta de los avances de los pequeños en cuanto a logros y capacidades adquiridas, aunado que realizaba actividades sin orden de dificultad o congruencia con lo planeado y por si fuera poco me hice participe de un curso en donde el trabajo personal aumento de manera considerada, lo cual provoco que descuidase el proceso de desarrollo de mis alumnos.

El identificar esto resulto un proceso de mucha labor, en donde tuve que separarme como autor intelectual de mi propio hacer cotidiano y verme desde fuera del contexto escolar para asumir mis debilidades como docente, criticarme a mi mismo para dar un sentido de cambio, pero remarco que si no lo hubiese realizado no habría podido identificar lo que estaba pasando en mi desempeño y aunque reconozco que he encontrado un sin fin de debilidades, creo que no basta solo con detectarlas, si no buscar alternativas que me sirvan para transformar mis acciones, lo que implica una valoración de las habilidades, competencias y actitudes que me faltan por alcanzar, ya que me enfoco a creer que no se pueden alcanzar nuevas competencias docentes sin antes haber evaluado las logradas. Es necesario, también meterse en la dinámica de proponernos retos y fijarnos competencias a corto, mediano o largo plazo, por que como parte de este mismo proceso, conducirá a identificar ¿que de nuestra práctica es educativo?

Con lo anterior me doy cuanta que las competencias no solo se logran teniendo una amplia gama de saberes y conocimientos sobre métodos, teorías o enfoques, de las cuales surgen las acciones e intenciones de nuestra practica, considero que, aunque estas también tiene que ver con el crecimiento profesional, debemos de centrarnos en las que efectivamente nos sirvan en el ámbito educativo, es decir, si realmente son adecuadas y posibles en la realidad de la practica educativa, lo que me ha hecho ver que es necesario una real articulación entre teoría y practica.

También identifico que en el proceso de enseñanza aprendizaje y en la adquisición de habilidades, actitudes, hábitos y competencias, tiene que ver con integrarnos a esa dinámica de enfrentarnos a situaciones problema, por que no seria posible aprender, si no lográramos identificar esas dificultades que nos están haciendo falta para … lograr eso que tanto anhelamos como; la adquisición de competencias, de crecer mediante la reflexión, de ser profesionales de la docencia y construir nuestros propios saberes, de desequilibrarnos para volvernos a equilibrar identificando necesidades que trabajar.

Ya para cerrar, como docente en formación he observado que en la mayor parte de los procesos de reflexión tomamos como objeto los contenidos de enseñanza, centrándonos en el carácter complejo del conocimiento, esto genera la necesidad de dar respuesta a partir de la elaboración de estrategias didácticas, atendiendo la transposición didáctica. No obstante en pocos casos los logramos a un nivel de reflexión crítica que se visualice la implicación en la situación.

Asimismo los contextos de enseñanza y las representaciones que como docentes poseemos sobre los mismos, influyen en el proceso de transposición didáctica y se convierten en obstáculo para la enseñanza. De ahí la necesidad de tomar dichos conocimientos y creencias como objetos de reflexión que ayuden a transformar el conocimiento profesional docente.

Gustavo Torres García

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