¿Necesidad, competencia o pasión?
El proceso de reflexión se identifica como una necesidad, pero, solamente; ¿hablando en el ámbito pedagógico? En lo personal considero que no, como docentes no podemos apartar el área de trabajo con el área personal, esto tiene que ver con la identidad con que nos vamos formando día con día.
El reflexionar es algo sumamente complejo, tiene que ver con articular la racionalidad científica respecto a la practica reflexiva, tomando en cuanta las ciencias sociales y humanas, es decir, cuestionar un poco el curriculum; los acontecimientos políticos, sociales, culturales y económicos y a la vez, preguntarnos como , para que y por que el aprendizaje de los alumnos, la enseñanza del docente, pasar de la creencia al saber y del saber al conocer, el desenvolvimiento del hombre y los fines educativos. Al cuestionar lo que estamos haciendo, inevitablemente nos estamos adentrando a una dificultad, dificultad por que en si, estamos enfangándonos en preguntarnos por que estoy haciendo lo que estoy haciendo, lo que nos lleva a otra gran pregunta; ¿lo que estoy haciendo esta funcionando?
El hecho de que nos cuestionemos y nos atoremos en algo o sobre algo a partir de nuestras propias experiencias, tiene que ver con el sentido de encontrar o descubrir los métodos más efectivos para resolver un problema y, hablar de resolver un problema esta meramente ligado con alcanzar cierto grado de competencia.
Involuntaria o voluntariamente he encontrado una pequeña relación entre la practica reflexiva y el desarrollo de competencia –mera casualidad- no lo creo, pues el reflexionar reúne habilidades y actitudes de crear y ejecutar, lo cual tiene que ver con articular la teoría y la practica, es decir, movilizar los saberes teóricos y metodológicos para identificar nuestros propios avances.
He mencionado la relación entre competencia y practica reflexiva, sobre todo he enfatizado en el proceso de ambos, pero cabe mencionar que no se puede dejar de lado las actitudes que estas implican. Reflexionar implica un habito como ejercicio permanente, es decir; reflexionar sobre todo y todo el tiempo, y al decir hábito que no se entienda por las acciones estandarizadas para apropiarse de algo que se hace por que se tiene que hacer, y mas aun, que no se sabe ni por que se hace; mas bien darle un sentido con significado de mejora: no siempre haciendo lo mismo, atreverse a nuevas cosas, cuestionando nos y desequilibrando nos, en donde a la vez asumimos una actitud de responsabilidad en las decisiones y actos que tomamos. Parece ser un aspecto insignificante lo de hábito como ejercicio permanente para el proceso de enseñanza aprendizaje, pero no lo es, por el simple y solo hecho de que este aspecto ayuda a formar, e incluso transformar nuestra identidad y para ello pondré un ejemplo:
· El capitalismo y la globalización son efectos que se encuentran en nuestra sociedad, efectos que se generaron desde la colonización de Europa a la cultura Americana, tales efectos han ocasionado en la actualidad diferencias sociales, fractura de los compromisos locales y de las formas de solidaridad y cohesión, así como las conquistas de los mercados y las transformaciones tecnológicas; modificando los patrones de producción y la organización de los trabajos, aumentando la productividad y suprimiendo puestos de los mismos, provocando una centralización con las fabricas flexibles en la innovación permanente y mejora continua de sus productos, lo que conlleva a una exclusión y desigualdad social, en donde entra ahí la educación como contrapeso de dichos efectos, es decir, a parir de una solida y segura identidad cultural mediante aprendizajes, valores y actitudes.
Esta falta de sentido de identidad, tiene que ver, así como el ejemplo anterior, a una cultura dominante arraigada desde los inicios de la intervención educativa, las cuales influyen en las condiciones de trabajo del profesorado, adoptándolas a su conveniencia, que a su vez esta ultima influye en la cultura de oficio dominante; como un circulo vicioso que no deja de existir. Es realmente desalentador identificar estas deficiencias en nuestra sociedad, es por ello la importancia de la reflexión permanente y de manera colectiva, ya que de esta manera me cuestiono a mi mismo, cuestionando a otros sobre mi, para identificarme, y es una forma o una alternativa para mejorar las condiciones de trabajo, para una mejor calidad de enseñanza educativa, para una mejor calidad de sociedad y de vida, es por ello que menciono que no debemos de separar el área de trabajo con el área personal, por que son problemas sociales los que enfrentamos, problemas que influyen en el desarrollo de los alumnos, y por lo tanto también son nuestros problemas.
Así mismo, hablar de la reflexión es hablar de grandes retos, para los cuales en lo personal y yo destaco cuatro que me parecen relevantes:
- Crearnos un habito de reflexionar sobre todo y durante todo el tiempo.
- Crearnos una disponibilidad para la búsqueda de explicaciones, es decir, un compromiso con la investigación para mejorar la acción.
- Crear redes colectivas de reflexión.
- No tener una resistencia al aprendizaje para mantener la pasión del aprendizaje continuo.
Retomo estos retos como prioritarios para la formación de un hábito permanente de reflexión, pero puntualizare en el último, que se refiere a no tener una resistencia al aprendizaje para mantener la pasión por el mismo, y esta pasión implica amor, emoción, disposición, agrado por seguir aprendiendo, por investigar mas acerca de… eso que nos exige la sociedad y los alumnos que se enseñe y se aprenda. Esta pasión no define el tiempo que se debe de dedicar a ser investigativo, critico o reflexivo, ya que nace de una necesidad, de una emoción, de un gusto, de amor y pasión por seguir aprendiendo y enseñando a los alumnos, pero cabe mencionar que no se puede hacer nada cuando, en ocasiones, el limitante principal somos nosotros, por que es bien claro que la pasión se alimenta del aprendizaje continuo y la actualización, en donde uno de los problemas como docentes es precisamente la resistencia a ese aprendizaje, para lo cual, en mi papel de formador de la educación me resta buscar las estrategias y los métodos precisos para mantener esa participación apasionada, la cual concluyo que es la reflexión, sobre todo por que en lo personal considero que no es que no se pueda alcanzar niveles de competencia altos, ni construir conocimientos amplios o transversales, lo que sugiero es que la reflexión individual o en colectivo es el medio para alcanzarlas, ya que no es posible cuando en si, no nos hemos tomado la iniciativa de revisar nuestra intervención; de donde parto y donde quiero llegar, es decir; reflexionar sobre lo que se pretendía hacer, lo que se hizo, y el resultado de ambos, teniendo en cuanta la honestidad para identificar éxitos y fracasos que produzcan aprendizajes con iniciativa de mejora, y para dominar nuestra propia evolución de conocimientos y aprendizajes.
Gustavo Torres García
2 comentarios:
Gustavo Torres
Ojala nunca dejes de escribir
Espero que "contagies" a tus compañeros.
Un saludo
Enrique MOrales
Hola Gustavo, te escribe Norma Reséndiz. Yo trabajo en la SEP, en la Reforma de secundaria, más específicamente en el seguimiento, en la elaboración y sistematización de informes nacionales. Leí tu texto y me pareció muy interesante. Es interesante, en tanto tocas aspectos que me parece se pueden llegar a olvidar en un proceso de reflexión, como: cuestionar el sistema, apasionarse por lo que se hace y que esto no es sólo individual, sino colectivo. Estos tres aspectos son centrales, porque uno puede reflexionar para sólo hacer mejor lo que se hace, sin cambiarlo realmente. Ubicar tu cuestionamiento en las condiciones sociales e históricas te permite ver más allá, dejar de pensar que las únicas alternativas posibles son las que conocemos. La pasión es otro elemento vital, ¿sin pasión como podemos aspirar a la intensidad y al logro de la vida? La pasión, para algunos es el centro de la enseñanza. Las teorías cambian, algunas se dejan de lado, los conocimientos también caducan, pero si uno es capaz de apasionarse abre caminos, esperanzas, como diría Freire.
Pienso que el que hayas escrito eso te coloca no sólo en la reflexión, sino también en algo que la traspasa, en la esperanza, en la idea de que hay un futuro distinto, posible (no una utopía), sino en la posibilidad que da la construcción del camino.
O, como diría Meirieu: "[…] al elegir la profesión de maestro, habéis hecho del futuro vuestra profesión. […] hacerse profesor es invertir en el futuro, ya que significa trabajar todos los días en los aprendizajes. Habría que tener muy mala predisposición para no esperar nada del futuro cuando, precisamente, nuestro trabajo consiste en convencer a nuestros alumnos, contra toda fatalidad, de que un futuro diferente es posible. Un futuro en el cual, gracias a que habrá conseguido aprender, podrá comprenderse mejor y comprender el mundo, y así asumir, prolongar y subvertir su propia historia.
No tenemos por qué buscar en otro lugar razones para tener esperanza y para luchar."
Y si, ojalá nunca dejes de escribir.
Norma Reséndiz
Publicar un comentario