jueves, 25 de septiembre de 2008

la Reflexion por Rosa Yañez P.


Catando Ideas: los sabores de la Reflexión


Reflexionar no solo es pensar, es pensar con profundidad y mas allá de eso: A veces pienso que reflexionar es como catar un café o un vino, pero en este caso catamos una idea y entonces lo probamos, lo saboreamos, y no solo usamos el sentido del gusto…sino que olemos, observamos y al final de degustar lo bueno o malo que haya sido el vino emitimos un juicio sobre su sabor, el valor y el proceso al que llevó el realizar esa acción, el producto que se tuvo y lo que se puede hacer para mejorarlo y por qué no? Con ayuda de otros, de los profesionales, los experimentados y los que no lo son tanto; es masticar las ideas, especular sobre las acciones, concentrarse en los momentos difíciles o fáciles, en los “por qué”, “los cómo”, es meditar, razonar, imaginar, incluso filosofar.

Cuando me di cuenta del verdadero significado de reflexionar, un significado que sinceramente venía leyendo como cualquier anuncio de sociales en el periódico Universal, donde salían Schön o Dewey u otros personajes más, me percataba que lo tomé en cierto tiempo como literatura propia de la asignatura de observación, en qué momento encontré el sentido? No lo sé exactamente, se da con el tiempo, con las experiencias y con algo mas..mientras tanto solo lo veía y era incapaz de utilizarlo “verdaderamente” o “sinceramente” en mi práctica, quizá me engañé a mi misma cuando decía que sí reflexionaba y farsamente pegaba esa palabra al hecho de pensar en un momento difícil que viví durante una actividad y la reacción automática que tuve. me preocupé por mis meses perdidos durante mi formación en la normal, por la forma tan hipócrita en que decía utilizarla y me emocioné cuando encontré el significado, reconocí realmente lo que es reflexionar, porque entender el significado es el punto de partida para la acción.

Revisando en mi diario encontré que en pocas ocasiones había logrado llevarlo a cabo y no era por la incapacidad intelectual o al menos no lo creo y es que en las escuelas siento que los docentes (o al menos yo me cuento como una de ellos) estamos atorados en la comodidad de realizar actividades, cumplir con nuestro deber de “enseñar” (muy entrecomillado) atender imprevistos en un dos por tres, planear para el día siguiente y punto, hasta descubrí dentro de esa misma herramienta de trabajo que cuando reflexionaba siempre había un aprendizaje nuevo o una reconstrucción de categorías, un hacer para la mejora. asumí como parte de las tareas del verdadero profesor el utilizar esta herramienta-competencia.

Pero…

Reflexionamos todos los días o al menos creemos que reflexionamos pero una cosa es solo pensar en un problema determinado como en lo mal que actué con ciertas personas, en los imprevistos de la organización de la fiesta pasada, en las cosas extrañas que vemos en la calle o en los problemas familiares …quiero decir con esto que las acciones cotidianas llevan a reflexiones cotidianas y poco “profesionales”. Una mentalidad profesional no solo piensa en base al sentido común, jamás repruebo al sentido común porque es necesario, pero también es bueno tener un referente teórico para cuestionar mi propio pensar, es dar una mirada al interior y al exterior. Lograr un pensamiento complejo sobre mi actuar para poder transformar y continuar con esa cadena de acción-reflexión-2ª.acción-transformación-reflexión…una cadena sin fin que es la base de la anhelada resignificación de la práctica.

La reflexión como punto de partida al cambio

Lo interesante no solo pasa cuando reflexionamos, sino se da en el momento en que accionamos ante una situación reflexionada, cuando encontramos los mecanismos o soluciones para actuar ante sucesos buenos o malos y poner a prueba nuestras ideas. La parte interesantísima de la reflexión no es solo el proceso sino el fruto del proceso y lo que viene.

De nada basta simplemente con reflexionar, que todo se quede en el complicado mapa de un proyecto labrado en la mente y tristemente limitado a ese terreno. Si se reflexiona se deben esperar frutos que darán otros frutos y estos solo vendrán con la acción. Cuando accionamos transformamos y nos encontramos con otras cosas, como al realizar este texto y darle una lectura visual y posteriormente otra oral…cambian las cosas, se le pone el propio estilo, los gestos auditivos y se encuentran incoherencias. Es cuando vemos esa reflexión y encontramos cosas que faltaron, entonces ponemos cuidado en cosas que han estado ahí pero que pensándolo bien jamás han estado bien y nos analizamos a nosotros mismos, analizamos a los otros, al currículum, hasta que esa misma idea nos va dando un rotación y entonces queremos cambiar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Rosa, no sólo cumplir con una tarea sin hacerlo con un sello muy personal.
Felicidades

Enrique MOrales